ESCRITURA EFICIENTE (I): Planifica tu novela

Empezar por el camino literario y el de la auto-planificación nunca fue tarea fácil. Hoy día, mucho menos aún. Parece que el mundo corre cada vez más deprisa y el día se acaba muy rápido. Faltan horas para imaginar, para leer, para inventar, para hacer nuestras tareas diarias. Incluso para trabajar en lo que nos gusta. No muchos pueden decir que gozan de ese privilegio. Sin embargo, no es imposible. Aún cuando la noche es demasiado corta para descansar y el día vuela demasiado rápido para atrapar en él todo lo que te gustaría hacer, se puede conseguir esa meta. La del Escritor.

Mientras me dedicaba a un trabajo de esos “normales” soñando con alcanzar mi meta en los pocos minutos libres que me reservaba al día para imaginar, he ido leyendo mucho contenido en libros, blogs, webs, entrevistas, periódicos y redes sociales. Mi intención era descubrir esa receta “mágica” que usaban los demás escritores de más o algo menos éxito para poder dedicarse a lo que les gusta y ganar dinero con ello. ¿Por qué es MUY importante el aspecto dinerario? Pues más que nada, porque ese será el pan de mañana para seguir haciendo lo que a uno le gusta. Con esa idea muy clara en mi cabeza y sin poder ponerme manos a la obra inmediatamente, estuve haciendo pequeñas pruebas y experimentos probando “métodos” y “formas de trabajar” de otros colegas del gremio. Lo que tengo claro hoy día, y sobre todo esta mañana… Es que ni hay “receta mágica” para conseguir SER ESCRITOR, ni es imposible. Pero tampoco el “método exitoso de otro” te va a funcionar a ti también de maravilla. De hecho, a mi no me ha ido bien del todo ninguno.

Sin embargo, hay otro aspecto importante del que se puede sacar mucho provecho a la hora de escribir: el MIX DE PROCESOS como yo lo he denominado. Juntar pequeñas partes de cada cosa que a ti te va bien y hacer tu propia ensalada especial. Adaptada a ti. Fácil no es, pero a la larga te resultará más eficiente y sobre todo, habrás aprendido a ser mucho más ordenado en tu trabajo. Uno muy difícil de hecho: el de hacer tus propios horarios y sobre todo que los demás lo entiendan. Pero ese es otro tema que retomaré más adelante con cierto detenimiento.

Hoy quiero hacer énfasis en el MIX que yo he decidido usar para mi novela. Supongo que si a ti, como autor novel o persona decidida en empezar su carrera de Escritor pronto, todo esto de ser “Freelance” le queda algo grande hasta encontrar una editorial que le marque un poco los plazos de entrega y revisión y la experiencia de otros como tú podría resultarte útil a la hora de empezar. A mi al menos me ha ayudado. Y me sigue ayudando con cada nueva cosa que leo o descubro por mi misma en mi particular proceso de investigación.

Lo que está claro, es que cada uno tiene una manera distinta de trabajar. Algunos escriben sobre la marcha. Hoy empiezan por el Capítulo 1 y siguen y siguen escribiendo cada día inventando el recorrido sobre la marcha. Otros planifican detenidamente cada paso: cada capítulo, cada sub-capitulo, resúmenes de ideas de contenido, páginas etc. Yo… Bueno, digamos que considero que ni tan poco, ni tan mucho. ¿Qué vengo a decir con eso? Muy simple: a mi eso de escribir sobre la marcha no me va. Al menos para lo que yo escribo, que viene a ser una novela fantástica. Bien es cierto que empiezo en el Mundo Real, pero más tarde tengo intención de quedarme vagando por terrenos maravillosos con miles de posibilidades que la realidad a modo lógico me impide. Por ello, tras probar eso de “escribir sobre la marcha” y llegar al capítulo 7… Me di cuenta de que no me va el rollo. A mi novela le faltaba algo. Algo de magia, un “algo” que la haga especial desde el principio. De esa forma en la que yo misma esperaría que me sorprenda si la leo como lector ajeno. Allí me surgió la decisión más importante de todas: ¿Empezar de nuevo? ¡Dios! ¡Cómo se puede llegar a odiar eso! ¿Después de tanto trabajo, esfuerzo, horas dedicadas, sacrificios frente a otras cosas que también te pueden gustar (como lo de no hacer nada alguna vez en el sofá)? ¿De cero?

¡Pues sí! ¡Lo estoy haciendo! De nuevo con el puñetero “Capítulo 1”. Esta vez, acabado el capítulo 1 y mucho más sencillo que el anterior… ¡Siento la magia! ¿Qué aún me queda mucho trabajo? Sí… ¡No tenéis ni idea cuanto! ¿Y tiempo? Poco. En relación al trabajo que quiero llevar a cabo, es poco. ¡Pero suficiente! Lo que está claro es que si uno quiere conseguir algo, con empeño lo hace sí o sí y no hay más vueltas de hoja. Peeeeero…

Al poco tiempo, buena estructura.

Eso digo yo. Así que tras escribir una lamentable página y media en mi segundo capítulo (de nuevo), noté que el reloj mueve sus agujas en mi contra. Así que decidí usar una planificación. Planificación que llevé a cabo hace media hora exactamente.


P.D. Media hora antes de comenzar a escribir este artículo, que no tiene porque coincidir con su hora actual de publicación; pero sí con el día.


Decidí planificar mi novela por escrito. Planificación que considero imprescindible si quiero acelerar el proceso de escritura. Más que nada, porque llevar las cosas a un sencillo “sigue las reglas” aunque detrás de ello las cosas sean mucho más complicadas, ayuda a tu cerebro a centrarse en “lo que debo estar desarrollando ahora mismo” cada vez que levantas la vista para revisar tu “ESTRUCTURA”. Para poder seguirlo mejor. Como si fuera mi agenda con las tareas del día. Lo primero que hay que tener en cuenta es que debes decidir el NÚMERO de capítulos que quieres que tenga tu novela. Es importante saber su extensión en capítulos y no páginas (cosa que resulta imposible de predecir desde mi punto de vista) para poder planificar tu RUTA DE HOJA como yo lo llamo. Eso viene a ser el camino que tu mismo decides seguir desde el INICIO y hasta el FINAL.

¿Pero cómo voy a saber yo cuántos capítulos tendrá mi novela?

Realmente no lo sabes. Por eso debes decidirlo. Y ceñirte a tu decisión, con un pequeño margen de error. Al fin y al cabo, el “jefe” eres tú. Tú decides cómo y cuánto. Pero sin desviarte mucho, sino ello te llevará a una nueva reconsideración y más gasto de tiempo en estructuras. Mi método para decidir el número de capítulos fue de lo más sencillo. A pesar de tener ya en mente una estructura anterior, puesto que iba escribiendo por el capítulo 7 cuando decidí “reformar”, en realidad elegí un número al azar, pero con cierta lógica.

Elegí 3 post-its. En el primero, anoté varios números en color azul. De los “demasiado corta” (la novela), pasando por “medida razonablemente justa” y “bastante bien” hasta los “demasiado larga”. Luego, empecé a tachar con un color distinto (lila en mi caso). Primero los “demasiado corta” a pesar de que me gustara el número, luego seguí con los “demasiado larga”, para dejar por último a flote los “intermedios”. Entre tanto tachón, se me hacía difícil decidir, así que en un segundo papelito anoté los números restantes. De allí tuve que descartar los que “menos me gustaban” a pesar de tomarlos en consideración en un principio.

Después de aquello, me quedaban 5 números. Cogí un último post-it y los anoté en círculo. Fue difícil, pero conseguí quedarme con la combinación “me gusta como suena – extensión adecuada” para luego decidir la estructura de cada capítulo. Puede parecer una tontería, pero decidir y decir en voz alta el número de capítulos que yo misma decidí que debería tener mi novela (incluso lo he anotado en una pequeña cartulina en mi muro de corcho) me ha quitado un peso de encima tremendo. Y eso que al fin de cuentas, desde la idea inicial que tenía, tampoco ha variado mucho la cantidad. El contenido… Eso ya es otro tema.

¿Por qué debo poner en papel un seguimiento? ¡Sí ya lo tengo en mi cabeza!

Sí, sí. Ya lo tienes. Eso lo sabemos. Nosotros. Y tú. Sin embargo, muchas veces nos emocionamos tanto con el MOMENTUM que escribimos y escribimos y sin darnos cuenta… ¡Zas! La historia va cogiendo otro curso. Que eso no tiene porque ser nada malo. Es más, ¡es genial! Haces uso de tu imaginación al máximo posible y vas modificando a cada paso. Sin embargo, ¿qué conlleva eso? TIEMPO. Más del que eres cociente ahora mismo leyéndome. Y si precisamente es ese el elemento que más escasea o más problemas te crea… mi recomendación tras ir probando un poco de todo y en distintos momentos de mi vida es: ¡PLANIFICA TU NOVELA!

Crea tu propio sistema de planificación y usa las herramientas que más adecuadas te resulten.
PLANIFICA TU NOVELA

Hay muchas maneras de planificar y decidir el “cómo-hacer”. Yo me he decidido por uno hoy y creo que en este caso al menos, me irá bien. No digo que la misma fórmula me sirva para todo lo que escriba. Pero para escribir AHORA, en este momento y punto de mi vida… Me irá bien. En un siguiente post, hablaré un poco de cómo he llevado a cabo la tarea de establecer mis capítulos, tras decidir su número.

¿Y tú? ¿Qué opinas sobre la idea de planificar tu novela? ¿Crees que es mejor dejarte guiar por la inspiración o seguir una ruta previa bien definida? ¡Cuéntamelo en el apartado de comentarios de más abajo! Me gustaría saberlo.

© Oana Frumuzache. Este artículo no puede ser reproducido, redistribuido o comercializado en parte o en su totalidad sin la autorización expresa por parte de la autora.

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Un comentario en “ESCRITURA EFICIENTE (I): Planifica tu novela

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